El desastre del 98 no sólo significó la pérdida territorial de las últimas colonias españolas, sino también fue un desastre militar, económico y humano. Sin embargo, lo peor sino el grave trauma psicológico en el que hundió a la sociedad española. Significa la toma de conciencia de la terrible debilidad del país, y lo poco que importaba a los dirigentes de la nación lo que le ocurriera al país.
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